No dejes que la perfección sea enemiga de la productividad. - Thalescorp

No dejes que la perfección sea enemiga de la productividad.

No dejes que la perfección sea enemiga de la productividad.

No dejes que la perfección sea enemiga de la productividad. 690 460 Thalescorp

¿Te cuesta delegar? ¿Buscas permanentemente el éxito y no te satisface nada más?¿Consideras que hacer más en menos tiempo es productividad? Quizás algunas de estas interrogantes te identifiquen y, de ser así, es posible que seas una persona con tendencia perfeccionista. A fin de poder saber cómo identificar dicho comportamiento, en las siguientes líneas, se mostrará tres escenarios de una tendencia perfeccionistas y, además, una solución para corregir nuestro actuar.

El primer comportamiento típico de una persona con tendencias perfeccionistas es que es muy reacio a designar la toma de decisiones. Por lo general, a estas personas les gusta mantener el control de todo, así sea de cosas sin importancia o mínimas que podrían resolverse a la brevedad. Esto se debe a los sentimientos posteriores: si algo no sale correctamente, se sentirá frustrado, irritado, con una actitud explosiva.
Por ello, no les gusta correr ese riesgo y aplican un “micromanaging” exhaustivo para que dicha decisión termine como se esperaba. Para atenuar esta situación cotidiana en las organizaciones (cabe resaltar que el perfeccionismo está en todos los niveles y no en mandos intermedios), se deberá enfatizar en la preparación de los equipos para que se puedan delegar las tomas de decisiones. Desde la inducción, las capacitaciones durante el año y la retroalimentación constante, se podrá moldear al perfil más adecuado quién podrá ser el que tomará el toro por las astas cuando las situaciones apremien.

En segundo lugar, este tipo de comportamiento obliga a entregar todo en cada actividad. Y, que, de cierta forma, no es inadecuado, puesto que representa el respeto, compromiso y valor que tienes hacia la profesión. No obstante, esa creencia de superar la expectativa en cualquier situación, genera inseguridad, ansiedad y desequilibrio emocional.

Para ejemplificar: estas personas creen que la única forma de evitar que alguien se sienta decepcionado o infeliz es exceder siempre las expectativas. Los perfeccionistas imaginan secuencias catastróficas: les preocupa que un cliente no quiera trabajar con ellos si no acedemos a ese trabajo adicional o a no responder sus correos en el menor tiempo posible, que la empresa paralizaría sus actividades por no satisfacer a todos sus clientes o que simplemente no pueda beneficiar a todos los colaboradores. Para poder responder con objetividad ante esta circunstancia, aplique conceptos financieros para tomar mejores decisiones: ¿cuál es el costo oportunidad de satisfacer al cliente? Dicho de otra forma, que costos (en tiempo o en dinero) me implica satisfacer a alguien. Sería factible determinar una regla o patrón para focalizar el nivel esfuerzo para cliente o colaborador.

Finalmente, aquellas personas que inhalan y exhalan la perfección, por lo general, se molestan, en exceso, cuando no son 100% consistente con su autodisciplina de buenos hábitos. Dicho de otra forma, en la actualidad, construir una exigencia es sumamente difícil, puesto que hay más factores de distracción, pero también desapegarse de un ritmo de autoexigencia se ha convertido un verdadero desafío. Todo tipo de rutina genera estrés y, como respuesta ello, se deberá crear mecanismos que permitan tomar una pausa para comenzar nuevamente. Asegúrate en invertir mejor tu energía en actividades específicas.

En conclusión, El perfeccionismo a menudo está impulsado por la lucha por la excelencia, la competitividad y el avance de las economías. No obstante, toda autodisciplina puede autosabotearte si conduce a un comportamiento subóptimo, como hábitos continuos más allá de su utilidad. Esto generaría consecuencias lamentables: pensar demasiado en cada decisión que tome, rendirse antes de empezar la tarea, malhumor y desgate mental que pueden afectar su salud y la de sus familiares más cercanos.

Bibliografía:

Compartir